Compraventas comerciales a pesar de que no se tenga la intención de revender

Por Nuri E. Rodríguez Olivera y Carlos E. López Rodríguez

La Ley comercial califica como comerciales a ciertas compras, sin requerir la intención revender o alquilar el uso de la cosa adquirida.

I. Compraventa de acciones de una sociedad anónima

La acción es considerada como un título valor y entra dentro de la previsión del art. 7, n° 3, del Código de Comercio (CCom). Quien compra acciones, puede hacerlo para especular o para realizar una inversión sin interés de volver a vender. En todos los casos  es comercial. No se requiere la intención de revender.

Castillo lo explica diciendo que estos actos aseguran la incorporación de capitales a empresas comerciales,  sometidas a la disciplina de la Ley mercantil[13]. Nos parece más acertada la posición de Fontanarrosa, para quien la razón de la comercialidad de la compraventa de acciones se encuentra en que confiere al adquirente la calidad de socio[14].

Mezzera Álvarez, al respecto, dice:

“Puede ser discutible si, cuando el artículo 515 califica como comerciales a las compraventas de acciones y papeles de crédito, ha querido referirse no sólo a venta de esos títulos sino también a su cesión, cuando son nominativos, o a su endoso cuando están concebidos a la orden.

La cesión de documentos nominativos y el endoso de documentos a la orden no constituyen –estrictamente- una operación de compraventa. La cesión de créditos está legislada como un contrato distinto de la compraventa. Y en cuanto al endoso no puede evidentemente ser equiparado a la compraventa. Es independiente de ella, aunque esta última pueda ser su antecedente. No se trata, por lo tanto, de incluir a la cesión de créditos y al endoso de documentos en la misma categoría que la compraventa.

El problema está en cambio, en decidir si todo endoso o toda cesión tiene carácter comercial. En materia de endoso de documentos a la orden la contestación debe ser afirmativa. El artículo 7 inc. 3º considera acto de comercio toda negociación que recaiga sobre letras o cualquier otro género de papel endosable. En consecuencia deberán considerarse siempre de naturaleza mercantil, el endoso de una letra, de un cheque, de un vale a la orden, de una acción de Sociedad Anónima expedida a la orden, de una póliza de seguro también emitida en la misma forma, etc.

En cuanto a la cesión de créditos, el problema es de más difícil solución. El Código de Comercio, luego de reglamentar la compraventa mercantil, dedica un título a la cesión de créditos no endosables (art. 563 a 571). No hay en ese título nada que permita diferenciar la cesión de créditos civil de esta otra, que, por estar reglamentada en el Código de Comercio, podría llamarse cesión de créditos comercial.

Cabe entonces preguntarse si hay realmente una cesión de créditos que sea comercial en sí misma, por la forma de realizarse, cuando el cesionario (a semejanza del comprador) tiene la intención de volver a ceder el crédito que le fue cedido, o si debería calificarse como cesión de crédito comercial la que tiene por objeto la cesión de un crédito que es por sí mismo un crédito comercial.[15]

II. Compraventa de bienes para preparar o facilitar el comercio

La comercialidad de la compraventa de bienes para preparar o facilitar el comercio, resulta del art. 516, n° 1, inc. 2, del CCom. Allí se refiere a  "cosas accesorias al comercio". Evidentemente, la aclaración contenida en este segundo inciso, se relaciona con la expresión "muebles accesorios", no con "bienes raíces". Además, según la lectura completa del inciso, se trata de cosas que pueden llegar a ser "accesorias de un bien raíz".

El segundo inciso en análisis tiene por objetivo establecer dos cosas: que no sólo son mercantiles las compraventas de bienes muebles con la intención de revenderlas o alquilarlas sino, también, la compraventa de bienes muebles para preparar o facilitar la actividad comercial; en segundo lugar, que la compraventa de bienes muebles referidos no cambia de naturaleza porque los bienes adquiridos sean considerados inmuebles por accesión. La comercialidad deriva en este caso de un elemento intencional, pero de contenido distinto.

Langle admite la comercialidad de la compra de cosas auxiliares necesarias para la fabricación de productos, como la compra de máquinas, herramientas, combustibles. Esta extensión de la comercialidad tiene un doble fundamento: un fundamento económico (fin a que se destina la compra) y un fundamento jurídico (la accesoriedad).

III. Otras compraventa objetivamente comerciales

A. Compraventa de buques y aeronaves

La compraventa de buques siempre es comercial (art. 7, n. 6). No es necesario, para atribuirle comercialidad, que se verifique la intención de revender o alquilar[12]. Tampoco interesa la calidad del buque ni a qué se dedica. Será tan comercial la compraventa de un buque mercante como la de un pesquero o la de un buque destinado al recreo o a la investigación científica.

La compraventa de aeronaves no se incluye en el art. 7, pero entendemos que es comercial, por cuanto se regula en el Código aeronáutico, que integra en nuestro concepto, el derecho comercial.

B. Compraventa de moneda extranjera

La moneda sirve como medio de pago pero, además, funciona como una cosa que puede ser objeto de intercambio. Se compra y se vende moneda extranjera, en la operación denominada “operación de cambio”.

En el art. 515 se establece, precisamente, que la moneda puede ser objeto de compraventa. Para que ésta sea comercial, no se requiere una intención especial. De acuerdo al art. 7, n° 2:  “La Ley reputa actos de comercio en general:... 2. Toda operación de cambio...”.

 



[12] Rodríguez Olivera, Derecho Comercial, v. 1, p. 96.

[13] Castillo, Curso de Derecho Comercial, t. 2, Contratos varios,  p. 55, § 73.

[14] Fontanarrosa, Derecho comercial argentino, t. 2, § 81.

[15] Mezzera Álvarez, Curso de Derecho Comercial, t. 3.

 

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