¿Que es un contrato de suministro?

Por Nuri Rodríguez Olivera y Carlos López Rodríguez

El CC italiano, a diferencia de nuestro Derecho positivo, da consagración al contrato de suministro, definiéndolo como aquel "por el cual una parte se obliga mediante compensación de un precio, a ejecutar a favor de la otra, prestaciones periódicas o continuadas de cosas" (art. 1.959). La doctrina, por su parte, lo ha definido como aquel contrato por el cual una de las partes (llamado suministrante o suministrador) se obliga a proveer a la otra (llamada suministrado o suministratario), bienes o servicios en forma periódica o continuada, a cambio de un precio en dinero determinado o determinable[1].

I. Función económica

Desde el punto de vista de su función económica, el contrato de suministro supone para el suministrante, la colocación estable de determinada cantidad de producción. Para el suministrado, implica la satisfacción de sus necesidades constantes[2].

Cuando el suministrado es un industrial, este contrato asegura la entrega de materia prima  que le es indispensable para su actividad de transformación. Si se trata de un comerciante mayorista o minorista porque se asegura la provisión de  mercaderías para comercializar mediante reventas. También, por vía de este contrato se asegura el aprovisionamiento de otros bienes consumibles, como el gas,  carburantes, agua, etc. necesarios para el funcionamiento de una actividad industrial o comercial[3].

Para las dos partes, acuerda la ventaja de no tener que negociar las condiciones de los contratos futuros, puesto que todos ellos están predeterminados. Al suministrante le acuerda la seguridad de la colocación de los bienes que produce, lo cual le asegura un ingreso y simplifica sus tareas, porque no tiene que celebrar contratos por cada prestación efectiva de bienes[4].

En atención a su función económica, la doctrina ha distinguido dos subtipos de suministro: suministro de bienes para su posterior reventa y suministro de bienes para el consumo por el suministrado. Este último es el caso del industrial que recibe por este contrato materia prima o del comerciante o industrial que recibe suministro de gas por cañería o de agua o de energía eléctrica. Cuando se trata de productos, como el gas o el agua, el contrato se celebra no sólo entre comerciantes sino, también, entre un suministrante y los consumidores.

II. Contenido obligacional

La obligación de entregar una cosa y la obligación de pagar un precio constituyen el contenido obligacional fundamental del contrato de suministro. Ciertamente, en el contrato se ha de pactar cual es el bien que será objeto de las entregas futuras, el precio fijo o variable en condiciones que se pacte y el plazo de duración del contrato.

A. El precio

El precio puede ser un precio fijo o puede pactarse que será reajustable de acuerdo a índices que se establecen o se puede disponer que se pagará el precio corriente en el mercado, en el momento de la entrega.

B. La cosa

Se considera, en general, que la cosa que se obliga a entregar el suministrante debe ser mueble. Si el bien mueble sobre el que recae el contrato es fungible, algunos autores los llaman contrato de aprovisionamiento[5].

Que la cosa que se obliga a entregar es suministrante sea un bien inmaterial, no altera estas conclusiones. En este sentido ya se pronunciaba Messineo, al analizar el caso de los contratos de suministro de energía[6].

 C. Obligaciones accesorias

En el contrato se suele agregar que el suministrante proporcionará los elementos materiales necesarios para la entrega de los bienes e incluso prestará los servicios que sean necesarios para ello. Por otra parte, muchas veces el contrato de suministro es un contrato que se incorpora  a otros negocios complejos, como el contrato de distribución y el de concesión.

III. Naturaleza jurídica

En cuanto a su naturaleza jurídica, existen posiciones diversas.

A. Contrato de suministro como arrendamiento de obra

Alguna doctrina extranjera lo ha considerado un arrendamiento de obra (Bolaffio, Giannini, Zavala Rodríguez), puesto que la obligación principal del suministrador sería la de procurar los medios necesarios para satisfacer la demanda con la entrega de la cosa. La entrega de la cosa no sería más que el momento final de la locación[7].

B. Contrato de suministro como negocio sui generis

En la doctrina nacional, López Quintana ha sostenido que se trata de un contrato sui generis, imposible de encuadrar dentro de las soluciones legales tradicionales[8]. En esta tesis, para determinar el régimen aplicable debería recurrirse a los principios generales de Derecho y a las doctrinas más recibidas (art. 16 CC).

C. Contrato de suministro como compraventa

En la doctrina nacional (Rippe Kaiser, Bugallo Montaño, Longone y Miller[9]), también, así como en la doctrina extranjera (Pardesusm Thoel, Endeman, Vita Levi[10]), se lo ha considerado como un contrato de compraventa. En esta concepción - que compartimos -  se toma en cuenta la coincidencia en cuanto a las obligaciones principales que surgen de este contrato: entrega de la cosa y pago de un precio.

Existen prestaciones accesorias, que pueden consistir en obligaciones de hacer o de ceder el uso de determinados bienes, pero esto no altera su naturaleza jurídica. Estas prestaciones son accesorias por cuanto están dirigidas e viabilizar la ejecución de la prestación principal de entregar una cosa.

Tampoco altera su naturaleza jurídica, la circunstancia de que las prestaciones sean de cumplimiento continuado o periódico. El diferimiento en la ejecución del contrato de compraventa, tanto de la obligación de pagar el precio como de la obligación de entregar la cosa, no constituye más que una modalidad de este contrato. Se encuentra previsto expresamente en el art. 514 del CCom - en sede de compraventa - que el precio no se pague ni la cosa se entregue al momento de perfeccionarse el contrato. Se trataría, entonces, de una modalidad de compraventa en la que los bienes vendidos se entregan fraccionados en el tiempo.

Siendo el contrato de suministro un negocio innominado, el problema jurídico que se nos plantea es qué régimen aplicarle. El CC establece claramente cuál es el método que debe seguirse para resolver este tema:

"Cuando ocurra un negocio civil, que no pueda resolverse por las palabras ni por el espíritu de la ley de la materia, se acudirá a los fundamentos de las leyes análogas..." (art. 16).

Entendemos, al respecto, que para hacer jugar la analogía, debemos atender al contenido obligacional principal del contrato, no al accesorio. Siendo el contenido obligacional principal del contrato, el de entregar una cosa y pagar un precio, no cabe duda que el régimen jurídico análogo es el de la compraventa comercial.

Cabe advertir, no obstante, que en algunas modalidades se añade al contrato de suministro,  elementos o estipulaciones que lo acercan a otras figuras contractuales. Si el suministrante da el uso de bienes que sirvan para el suministro o preste servicios cuya relevancia se equipare a la obligación de entregar una cosa, podría llegar a considerarse que en esta figura negocial se acumula un arrendamiento de bienes o de servicios. Consideramos que, en estas modalidades, se le ha de aplicar, en lo pertinente, las normas legales sobre compraventa y sobre arrendamiento. Sin embargo, en caso de conflicto entre ambas normativas, consideramos que debe prevalecer la normativa que rige a la compraventa, por la razón expuesta en el parágrafo anterior.

D. El contrato de suministro como negocio preliminar

En algunos casos, en el contrato de suministro no se predetermina la cantidad de los bienes a suministrar. El suministrante se obliga a entregar los bienes objeto del contrato en el momento en que el suministrado se lo solicite. En esta hipótesis, la compraventa recién se perfeccionará en dicho momento,  naciendo recién, entonces, de cargo del suministrado, la obligación de pagar el precio. Se podría catalogar esta modalidad de contrato de suministro, por lo tanto, como un contrato preliminar que proporciona el marco para futuros contratos a celebrar entre las partes, aunque las partes desde ya se obligan a celebrar esos futuros contratos bajo las condiciones que se preestablecen. Ambas parte asumen, en este caso, obligaciones de hacer.

En la ejecución del contrato se celebran sucesivos contratos de compraventa o de arrendamiento de servicios. Es decir, que el suministrante se obliga, a celebrar contratos de compraventa; pero la determinación de los bienes que debe entregar dependerá de los actos ulteriores del suministrado, en que manifieste la cantidad que concretamente necesita, en distintos momentos, dentro del plazo fijado. Esto no sucede así, sin embargo, en algunos contratos de suministro, como el del gas por cañería, en que el bien está a disposición del suministrado, que lo utiliza diariamente a medida que lo necesita, sin que sea necesario hacer una manifestación expresa de voluntad.



[1] Díaz Bravo apud López Quintana, "El contrato de suministro", ADCom, t. 8, p. 248.

[2] Mola apud López Quintana, íd., pp. 248 y 249.

[3] Ghersi, op. cit., p. 95/96, Martorell, op. cit., p. 599.

[4] Ghersi, íd., p. 97.

[5] El CCom colombiano lo regula y lo define, en el art. 968, en similares términos. Establece ese Código que, también, puede servir la figura para la prestación de servicios.  

[6] Messineo, apud López Quintana, íd., p. 251.

[7] Bolaffio apud López Quintana, íd., p. 249.

[8] López Quintana, íd. ibíd..

[9] AA.VV., Instituciones de Derecho Comercial, p. 235.

[10] Pardesusm Thoel, Endeman, Vita Levi apud López Quintana, op. cit., p. 249.