¿Qué consecuencias tiene la transferencia de un título valor sobre las garantías que le acceden?

 

 

El Decreto Ley 14.701 ha previsto una típica garantía del derecho cambiario: el aval. El artículo 15 establece: "Mediante el aval se podrá garantizar, en todo o en parte, el pago de un título-valor". El aval debe constar en el título mismo o en hoja adherida a él. No se admite el aval por documento separado. La transferencia del título no le afecta particularmente, entonces, puesto que el aval circula con el mismo título al que se encuentra incorporado.

La problemática en cuanto a la transferencia de un título valor y sus garantías aparece en lo que respecta a los casos en que el pago de un título valor es asegurado mediante alguno de los contratos accesorios de garantía previstos en nuestra legislación: prenda, prenda agraria o industrial, hipoteca o fianza.Todos esos contratos, de acuerdo a los textos del Código de Comercio, sirven para asegurar el pago de obligaciones comerciales (art. 741) o el cumplimiento de un acto de comercio (art. 603). En consecuencia, a falta de texto legal prohibitivo, nada impide que en garantía de las obligaciones contraídas, cualquiera de los firmantes ofrezca y constituya una fianza, prenda o hipoteca.

Este tema se veía enrarecido por las múltiples interpretaciones a que se prestaba el art. 10 de la Ley de Títulos Valores. El art. 10 establece: "La trasmisión de un título valor implica no sólo la del derecho principal incorporado, sino también la de los derechos accesorios".

Nosotros interpretamos que el art. 10, al referirse a los derechos accesorios, alude, en los títulos dinerarios, por ejemplo, a los intereses, gastos de protesto o gastos de avisos, esto es, importes que el portador del título puede reclamar en ocasión de exigir el derecho incorporado y además de éste. En nuestro concepto las garantías no son derechos accesorios del título valor; sino que son contratos accesorios celebrados por separado y para garantizar las prestaciones debidas por el título valor.

Alguna doctrina entendió, en nuestro concepto equivocadamente, que con esa expresión el legislador se refería a garantías constituidas para garantizar el derecho incorporado al título. En la tesitura de esta última doctrina, el art. 30 de la Ley 16.906, de Inversiones, incorpora incisos al art. 10. En ellos se establece que lo siguiente:

1. que los derechos emergentes de garantías reales o personales que accedan a un título valor se transferirán por la sola trasmisión del título valor, con la condición de que en él conste la garantía que le accede sin necesidad de inscripción alguna;

2. que en las garantías reales que se constituyan se debe individualizar el título valor garantizado;

3. que no es necesario identificar a los sucesivos tenedores del título garantizado;

4. que las garantías se cancelan por la sola declaración unilateral del deudor y la exhibición del título valor o la consignación judicial de los importes.

De manera que si se constituye una hipoteca para garantizar el pago de un vale, en éste debe constar que existe hipoteca y los datos de la misma que sirvan para individualizar los bienes hipotecados, la inscripción en el registro, etc. A la vez, en la hipoteca se deberá individualizar el título valor garantizado (inc. 2 del art. 10).

Trasmitido el título valor, según establece la Ley, queda trasmitida la garantía sin necesidad de inscripción alguna. No habrá entonces publicidad registral sobre el cambio de acreedor (inc. 3 del art. 10).

Hasta la sanción de la Ley de Inversiones, para transferir una garantía, había que formalizar el correspondiente contrato de cesión de derechos emergentes del contrato de garantía, cumpliendo con las formalidades e inscripciones registrales requeridos por la Ley, según el tipo de garantía.

La Ley exceptúa de este régimen a los títulos que son objeto de oferta pública, que estarán al régimen que la legislación específica contenga.
 
 
 
 

Volver