¿Cómo se prueba el ejercicio de actos de comercio?

El artículo 39 del Código creó una presunción absoluta de la calidad de comerciante. Quien estuviese inscripto en la matrícula era considerado comerciante sin que un tercero pudiese alegar que no lo fuera. Bastaría, entonces, con la matriculación para probar la calidad de comerciante.

Si se considera que la matrícula quedó derogada por la Ley de Registros, el comerciante no podrá recurrir a este medio de prueba. La prueba del ejercicio de actos de comercio de cuenta propia y como profesión habitual queda reducida a una cuestión de hecho. Ante cada caso concreto, quién alegue ser comerciante o quien pretenda que otro lo sea debe probarlo. En definitiva la prueba versará sobre la realización de actos de comercio de cuenta propia y haciendo de ello una profesión habitual.

Para probar este hecho, el ordenamiento jurídico proporciona diferentes medios:

1. Prueba testimonial

Puede recurrirse a testigos que declaren que la persona tiene un comercio abierto y vende mercaderías al público por ejemplo. 

2. Prueba documental

La prueba documental por excelencia es la factura con el membrete del comerciante.

3. Prueba pericial

Las pericias contables pueden probar que una persona ha comprado mercaderías a un mayorista y que ellas excedían a las necesarias para su consumo. Es importante que ello haya sucedido por varios años.

4. Prueba por informe

Se puede, también, solicitar a los organismos del Estado (B.P.S., D.G.I.) que informen si la persona está inscripta en los organismos de recaudación de tributos y de seguridad social como contribuyentes o como agentes de retención de tributos.

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