Matrícula del comerciante

Por Carlos E. López Rodríguez

El art. 1 del Código de Comercio (CCom) establece que el individuo que pretende ser comerciante debe haberse inscripto en la matrícula de comerciante. Esta exigencia ha sido objeto de interpretaciones diversas.

I. Relevancia de la matrícula en el Código de Comercio

Luego de varias idas y venidas, en función de lo establecido por el DL 888 de 1867 – interpretativo del art. 1del CCom - y de otras normas del CCom, se concluyó que la matriculación no era una conditio sine qua non para ser comerciante. Se podía ser comerciante a pesar de no estar inscripto en la matrícula.

En realidad, la inscripción nunca fue una obligación del comerciante sino una carga, esto es: un imperativo legal cuyo cumplimiento es de interés del propia persona que está sujeta a la carga. Con otras palabras, nadie tuvo nunca el derecho de exigirle al comerciante el cumplimiento de la inscripción en la matrícula.

Se consideraba que la matriculación permitía al inscripto gozar de una presunción legal en cuanto a su calidad de comerciante. Esto es, la matriculación hacía presumir que quien estaba inscripto ejercía habitualmente actos de comercio. Tal es lo que dice el art. 39 CCom

"Se supone el ejercicio habitual del comercio para todos los efectos legales, desde la fecha de la inscripción en la matrícula de comerciante."

De modo que, si el comerciante clausura su actividad pero mantiene su inscripción en el Registro Nacional de Comercio, tal inscripción crearía una presunción de que ejerce actos de comercio (si consideramos vigente el art. 39  CCom). Para algunos autores se podría probar contra esa presunción (Mezzera Álvarez). Para Pérez Fontana la presunción sería absoluta y no admitiría prueba en contrario. Para nosotros se trata de una presunción a favor del comerciante, pero no utilizable en su contra. 

II. La matrícula luego de la Ley n° 16.871

En 1997 se aprobó la Ley n° 16.871, sobre los registros públicos. Dicha Ley establece que el Registro Nacional de Comercio se organizará en base a fichas personales de los comerciantes. No obstante, al detallar los actos que se deben inscribir, no hace referencia alguna a la matrícula del comerciante.

RODRÍGUEZ OLIVERA ha interpretado que la ficha reemplaza a la matrícula. Por lo tanto, el comerciante que desee gozar de la presunción legal del art. 39 del CCom debe presentarse ante el juez, justificando su capacidad, crédito y probidad, para solicitar que éste ordene su inscripción.

Podría también interpretarse – y aparentemente así lo viene haciendo el Registro Nacional de Comercio - que ya no existe más la carga de matricularse y que todas las referencias legales a la matriculación deben considerarse derogadas tácitamente.

El Decreto Reglamentario 99/998 no agrega nada que ayude a la interpretación de la omisión legal.

En cuanto a la antigua exigencia de estar inscripto en la matrícula para poder certificar los libros de comercio, ha quedado claramente derogada, por cuanto el art. 51 de la Ley n° 16.871 – que dispone respecto de la certificación de libros – no se refiere a ella entre los requisitos que enumera.

 

 

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