Contrato de seguro

Por Nuri E. Rodríguez Olivera, Virginia S. Bado Cardozo y Carlos E. López Rodríguez

Esquema

I. Concepto

El art. 634 del Código de Comercio (CCom) define al contrato de seguro en los términos siguientes:  

“El seguro es un contrato por el cual una de las partes se obliga mediante cierta prima a indemnizar a la otra de una pérdida o de un daño, o de la privación de un lucro esperado que podría sufrir por un acontecimiento incierto."  

A. Elementos de la definición

La definición refiere a los elementos relevantes siguientes:

1. Obligación de pagar la prima

Se denomina "prima" o "premio" a la prestación a cargo del tomador del seguro.

2. Obligación de indemnizar

3. Condición de la obligación de indemnizar: sufrimiento de un acontecimiento incierto

B. Seguros que no están comprendidos en la definición

1. La definición no comprende a los seguros de sumas

El art. 634 sólo se refiere a los de seguros de indemnización.

El seguro de suma es el seguro que, a diferencia del anterior, no se gradúa atendiendo al daño. Es invariable y, en este caso, la prestación del asegurador se concreta en el pago de la suma de dinero prevista en el contrato, una vez que se haya producido el siniestro previsto. Los seguros de suma son, generalmente, los seguros de personas.

En el seguro de suma el asegurador garantiza el pago de un capital o de una renta, en caso de que se produzca el siniestro. Esto se debe a que su prestación no tiene finalidad indemnizatoria, no está graduada en función del daño sufrido. El monto de la prestación debida por el asegurador, sólo guarda relación con la suma por la cual se aseguró, nunca con el daño que se pueda haber sufrido. Damos como ejemplo, el seguro de vida.

2. Queda excluido el seguro de vida

En el seguro de vida, no hay un acontecimiento incierto, puesto que la muerte no lo es. 

En todo caso, lo que es incierto es el momento de la muerte.

II. Partes del contrato y sujetos relacionados

En el contrato de seguro participan varios sujetos. Algunos en calidad de partes - asegurador y tomador - y otros que, a pesar de no ser partes, son los beneficiarios designados en el contrato. A su vez, el asegurado puede no haber sido parte en el contrato, como el caso del seguro sobre la vida de un tercero.

A. Partes del contrato

Las partes del contrato de seguro son sólo dos: el asegurador y el tomador

A continuación, haremos un breve comentario que nos ayude a diferenciar correctamente una figura de otra.

1. El asegurador

El asegurador es la persona que asume el riesgo. A pesar de que nuestro Código supone como posible la existencia de un asegurador individual, la actividad aseguradora, en nuestro país, se realiza por el Banco de Seguros de Estado y por sociedades anónimas autorizadas por el Poder Ejecutivo[1].

Las entidades privadas que tengan por objeto la actividad aseguradora, deben revestir la forma de sociedad anónima, con acciones nominativas, que quedan sometidas a un régimen jurídico especial, establecido en la Ley n° 16.426.

a. Obligaciones

* Asunción del riesgo

La principal obligación del asegurador es asumir el riesgo[2].

La expresión “asumir el riesgo” implica asumir las consecuencias negativas, de carácter patrimonial, que la ocurrencia del riesgo previsto le traiga aparejadas al asegurado[3].

No debe pensarse que se evita el riesgo, transfiriéndolo a la persona del asegurador. El asegurado no deja de soportar el riesgo, traducido por los efectos físicos y jurídicos que el hecho cubierto le acarrea. 

* Pago de una prestación 

La segunda obligación es pagar una prestación - en general de naturaleza indemnizatoria - una vez que se produce el siniestro.

Mientras no se produzca el siniestro, el asegurador no debe cumplir con la obligación de abonar su prestación. 

b. Derechos

El asegurador por su obligación tiene derecho al cobro de la prima correspondiente.

2. El tomador

El tomador del seguro es cualquier persona física o jurídica que contrata el seguro. Para ello, debe poseer un interés asegurable en que la cosa objeto del seguro no se vea alcanzada por el siniestro[6].

Puede contratar el seguro por sí y para sí, o por cuenta de un tercero. 

En el primer caso puede tomar el seguro personalmente con el objeto de beneficiarse a sí mismo (es el caso del seguro de daños). 

También, puede tomarlo personalmente con el objeto de beneficiar a un tercero (es el caso del seguro de vida). El art. 694 prevé esta eventualidad: 

“El interesado podrá contratar el seguro, aun sin consentimiento o noticia de la persona cuya vida se asegura.

X asegura la vida de Z. X es tomador y Z es el asegurado. Si Z muere, el asegurador deberá cumplir su prestación frente a X o frente a quien X haya designado en el contrato como beneficiario.

a. Obligaciones y cargas

* Pago de la prima

La obligación principal del tomador está constituida por el pago de la prima. El asegurado, con la prima, paga el precio del alea asumido por el asegurador.

* Mantener el estado del riesgo

La carga de mantener el estado del riesgo involucra las siguientes actitudes: 

comunicar las variaciones del riesgo, 

no agravar el riesgo y 

prevenir el daño.

Comunicar las variaciones del riesgo significa proceder con franqueza al celebrar el contrato y comunicar al asegurador las variaciones que pudieran haber en el riesgo. Toda declaración falsa o reticencia, aun hecha de buena fe, anula el contrato (art. 640).

No agravar el riesgo significa abstenerse de realizar actos que pudieran agravar el riesgo so pena de caducidad de la obligación del asegurador (arts. 681 y 682 sobre seguro de incendio).

Prevenir el daño implica que, una vez producido el siniestro, tomar las medidas que fueren necesarias para disminuir los daños, so pena de daños y perjuicios (art. 668).

* Informar el siniestro

Una vez que se produce el siniestro, el asegurado debe, inmediatamente, informar al asegurador el hecho y todas las circunstancias que obren en su conocimiento. Así lo establece el art. 668 so pena de los daños y perjuicios que causare por su omisión.

* Conservar las acciones contra terceros

La razón de esta carga es que el asegurador, una vez pagada la indemnización, se subroga en las acciones que el asegurado tuviere contra terceros. Así lo dispone el art. 669: 

“Los aseguradores que hayan pagado el daño o la pérdida de la cosa asegurada, quedan subrogados en los derechos de los asegurados para repetir de los terceros los daños que hayan padecido los efectos.” 

El asegurado responde personalmente de todo acto que perjudique los derechos de los aseguradores contra esos terceros[10].

b. Derechos

El derecho del tomador del seguro está establecido en el art. 634 y consiste en que se le resarzan los daños, de acuerdo a lo pactado, una vez acaecido el siniestro. 

También, tiene derecho a que se le entregue la póliza.

B. Sujetos relacionados con el contrato de seguros

Relacionados, de alguna manera, con el contrato de seguro, aparecen otras dos figuras:  

  1. el beneficiario y 

  2. la vida asegurada.

1. El beneficiario

El beneficiario es la persona que recibe la prestación debida por el asegurador, en el caso de ocurrencia del siniestro previsto en el contrato. El beneficiario no es parte del contrato aun cuando se lo designe en la póliza, ya que no participa en su celebración pero tiene derechos sobre las prestaciones a cargo del asegurador, pudiendo acceder a ellas en forma directa[11]. La hipótesis de que el beneficiario no sea el mismo tomador del contrato, está prevista en el art. 693, que se refiere al seguro de vida: 

“La vida de una persona podrá ser asegurada en favor de algún interesado por un tiempo que se determinará en el contrato.

2. La vida asegurada

El seguro de vida puede contratarse a los efectos de prevenir el riesgo de muerte de una persona ajena al contrato. El art. 694 dispone: 

“El interesado podrá contratar el seguro, aun sin consentimiento o noticia de la persona cuya vida se asegura.” 

X asegura la vida de Z. X es tomador y Z es la vida asegurada. Si Z muere, el asegurador deberá cumplir su prestación frente a X o frente a quien X haya designado en el contrato como beneficiario.

III. Formalización y ejecución del contrato

A. Formalización del contrato: propuesta y póliza

El contrato de seguro se formaliza mediante una doble operación a cargo del asegurador y del tomador del seguro. 

1. Propuesta

Inicialmente, el tomador propone al asegurador mediante un formulario denominado “propuesta de seguro” o “solicitud de seguro”, la operación que desea  realizar. 

Esta propuesta no obliga a ninguna de las partes contratantes. Por ende, el tomador puede retirarla antes de que le sea aceptada y el asegurador puede tenerla sin contestar sin que esto le cause perjuicio alguno[12].

2. Póliza

Si el asegurador concuerda con la proposición, emite una “póliza de seguro”. Con esto se perfecciona el contrato de seguro, tal como dispone el art. 202:

“Los contratos que exigen escritura para su validación, sólo se consideran perfectos, después de firmada por las partes.

Mientras no haya sido firmada, cualquiera de las partes puede arrepentirse y dejar sin efecto el contrato.”

La póliza es exigida por nuestra ley como requisito de solemnidad. Dispone el art. 644

“En el contrato de seguro es absolutamente necesaria la póliza escrita, que podrá ser pública o privada (art. 202).

Ahora bien, la solemnidad no llega más que a la existencia de la póliza escrita y no a su contenido. 

Como curiosidad cabe señalar que la póliza sólo es firmada por una parte: el asegurador. El consentimiento del asegurado luce en el documento denominado “propuesta o solicitud de seguro”.

El art. 645 establece el contenido de la póliza. No se aplica al seguro de vida.

Las enunciaciones previstas en el art. 645 no son todas esenciales; algunas son facultativas. Prueba de esto es que, el mismo Código, se ocupa de establecer soluciones para el caso de que falte alguna de las estipulaciones que impone el art. 645:

“Toda póliza o contrato de seguro, exceptuando los que se hacen sobre la vida, debe contener:

1. La fecha del día en que se celebre el contrato.

2. El nombre de la persona que hace asegurar, sea por su cuenta o por la ajena.

3. Una designación suficientemente clara de la cosa asegurada y del valor fijo que tenga o se le atribuya.

4. La suma por la cual se asegura.

5. Los riesgos que toma sobre sí el asegurador.

6. La época en que los riesgos hayan de empezar y acabar para el asegurador.

7. La prima del seguro, etcétera

8. En general, todas las circunstancias cuyo conocimiento pudiese ser de interés real para el asegurador, así como todas las demás estipulaciones hechas por las partes.

La póliza debe estar firmada por el asegurador.”

El art. 21 del Decreto 354/994 dispone: 

“Las entidades deberán remitir a la Superintendencia de Seguros y Reaseguros para su conocimiento, los modelos de los textos de pólizas, sus modificaciones, cláusulas adicionales y anexos que se contraten en el mercado, no pudiéndose utilizar modelos que no hubieren sido comunicados a dicho órgano previamente da su uso.”

1. Fecha

Todo contrato debe tener fecha que es el punto de partida de las obligaciones de los contratantes. 

Interesa esta mención para determinar la capacidad de los contratantes y para fijar el momento en que comienza la responsabilidad del asegurador, a menos que se fije otra fecha.

2. Nombre de la persona que hace asegurar

Puede contratarse para sí o por cuenta ajena. Si no se dice nada se entiende tratado para sí (art. 652).  Si se hace por cuenta ajena, debe expresarse si es en virtud de un mandato o sin conocimiento del asegurado.

3. Designación de la clase de cosa asegurada y del valor que tenga o se le atribuya

No es esencial la determinación precisa de las cosas en el contrato de seguro. Es el caso de un comerciante que desea asegurar mercaderías que están en un depósito. Si se sacan algunas e ingresan otras, no se puede estar variando cada vez el contrato. Entonces hace un seguro que cubra las cosas que pueden existir en el depósito cuando ocurra el riesgo. Luego, si se produce el siniestro, el asegurado deberá probar qué cosas había en el lugar, con las consiguientes dificultades probatorias.

Lo mismo sucede con el valor, que no es preciso determinarlo con exactitud. Si no se fija valor en la póliza, se estará a lo que se determine por todos los medios de prueba. 

El art. 660 dispone:

“El valor de la cosa asegurada debe determinarse expresamente en la póliza.

En defecto de esa fijación, el valor de los efectos puede ser justificado por todos los medios de prueba admitidos en el comercio (art. 192).”

El art. 661 establece:

“El valor de los efectos asegurados establecido en la póliza, no hace fe en caso de contestación a no ser que haya sido fijado por peritos nombrados por las partes.

Siempre que se probare que el asegurado procedió con fraude en la declaración del valor de los efectos, el Juez le condenará a pagar al asegurador el doble del premio estipulado, sin perjuicio de que el valor declarado se reduzca al verdadero valor de la cosa asegurada.”

El art. 662 agrega:

“La cláusula inserta en la póliza, valga más o menos, no releva al asegurado de la condenación por fraude; ni tiene valor alguno, siempre que se probare que la cosa asegurada valía 25 por ciento menos que el precio determinado en la póliza.”

4. Suma asegurada

 Es lo que el asegurador promete indemnizar. 

Si no se fija, se entiende que se asegura por valor íntegro.

5. Riesgo que toma a su cargo el asegurador

El riesgo es esencial y es el elemento típico del contrato.

6. Época en que los riesgos empiezan y acaban para el asegurador

7. La prima del seguro

8. Otras estipulaciones

Los contratos de seguros contienen muchas otras estipulaciones que tienen que ver con el comportamiento exigido al asegurado para prevenir riesgos o para disminuir los efectos dañosos de los siniestros, que varían según el tipo de seguro.

a. Denuncia de siniestro

Se impone la obligación de denunciar la producción del siniestro de inmediato o en plazos breves y forma determinadas. En muchos casos, se establece que se requerirá la presencia del asegurador en el lugar en que se constate el siniestro o el daño.

Las entidades aseguradoras suelen prestar servicios accesorios, para la detección y reducción de riesgos y para dar solución a situaciones de peligro. Se adoptan políticas de seguimiento para controlar la evolución de las condiciones de riesgos, inspeccionando, por ejemplo, plantas industriales o edificios o activos. También se implementan sistemas de vigilancia, controles sobre ingresos de personas y detección de intrusos. Generalmente se impone en los seguros la instalación de alarmas, se indican las entidades que las han de colocar, se controla su instalación y, luego, se inspeccionan.

b. Firma

El inciso final del art. 645 establece que la póliza debe estar firmada por el asegurador. El asegurado no debe firmar la póliza según el art. 645, pero firma la solicitud de seguro, hecha en el formulario que proporciona la empresa. En la práctica se extiende un solo ejemplar de la póliza que firma el asegurador y lo entrega al asegurado.

B. Liquidación del seguro

Al estudiar este tema debemos distinguir entre los seguros de suma y los seguros de daños[14]. En los seguros de suma no se presenta ningún problema, puesto que el monto de la prestación del asegurador fue determinado de antemano.

La dificultad se presenta en los seguros de daño, puesto que hay que ver de qué manera se aseguró y qué daño sufrió la cosa. Para empezar debemos distinguir entre el valor asegurable y suma asegurada.

1. Distinción entre el valor asegurable y la suma asegurada

Las cosas pueden ser aseguradas por el total de su valor (no por más) o por un valor menor. Si el objeto asegurado vale 100, 100 es el valor asegurable. Se puede asegurar por esa misma cantidad o, por la mitad de su valor; nunca por encima de su valor. Ahora bien, la suma asegurada depende de lo que convengan las partes.

a. Suma asegurada menor que el valor asegurable

El asegurador va a responder en proporción a la suma asegurada. 

Esta respuesta surge del inc. 2 del art. 642 que establece: 

“Si el valor íntegro de la cosa no ha sido asegurado, no responde el asegurador en caso de daños, sino en proporción de lo que se ha asegurado, a lo que ha dejado de asegurarse.”[15]

b. Suma asegurada mayor que el valor asegurable

Art. 642, inc. 1: 

“Si el seguro excede el valor de la cosa asegurada sólo es válido hasta la suma concurrente de aquel valor (salvo la limitación del artículo 662).” 

Art. 662: "La cláusula inserta en la póliza, valga más o menos, no releva al asegurado de la condenación por fraude; ni tiene valor alguno, siempre que se probare que la cosa asegurada valía 25 por ciento menos que el precio determinado en la póliza.

Ahora bien, puede suceder que el objeto asegurado no se haya destruido totalmente sino que haya sufrido un daño parcial. A continuación veremos qué sucede en esta situación.

c. Daño parcial en el objeto asegurado

En este caso, dada la naturaleza indemnizatoria del contrato de seguro, el asegurador no deberá responder por el total de la suma asegurada sino proporcionalmente al daño efectivamente sufrido

Ejemplo:

Valor asegurado = 100

Suma asegurada = 50

Daño = 30

¿A cuánto asciende la indemnización? La indemnización es al daño efectivamente sufrido (30), como la suma asegurada (50) es al valor asegurable (100). 

Ecuación:

indemnización es a la suma asegurable

          como el daño a la suma asegurada                

          indemnización = suma asegurable x daño

                                       suma asegurada

          indemnización = 100 x 30 = 20 x 30 = 60

                                       50

2. Derechos especiales del tomador

Durante la ejecución del contrato, el tomador posee algunos derechos esenciales. Ellos son los siguientes:

a. A suspender el pago de primas

Se entiende que el asegurado no está obligado a pagar primas y de que el asegurador no tiene acción para exigirlas. 

Fundamento: siendo la operación a largo plazo la situación del contratante puede variar: se desinteresa el seguro o no puede pagar la prima.

b. Reducción del seguro

El suscriptor no desea continuar pagando primas pero quiere mantener el seguro. 

Para ello, reduce su monto y, entonces, se forma una prima única con lo pagado y se fija el capital que corresponde a esa prima única. 

El contrato subsiste pero quedan reducidas las prestaciones respectivas de cada parte.

c. Rescate

En el rescate es el tomador quien rescinde el contrato pero la devolución de la prima suele subordinarse a dos condiciones: 

que la póliza haya estado vigente (3 años por ejemplo) y 

que la prima haya sido pagada con regularidad. 

El rescate no es admisible en todo tipo de seguros. Corresponde en el caso de seguro para el caso de muerte. En los otros es objeto de estipulaciones especiales.



[1] Por Ley 3935 de 1911 se estableció un régimen de monopolio de los contratos de seguro a favor del Banco de Seguros del Estado, ente autónomo estatal. Se permitió, entonces, que continuaran las empre sa s particulares que se hallaban operando en nuestro país a la fecha de la promulgación de la ley de monopolio, pero sólo para ciertos contratos de seguros.

La Ley 16.426 de 1993, derogó parcialmente la Ley 3.935. Declaró libre la elección de las empresas aseguradoras para la celebración de los contratos de seguros sobre todos los riesgos. Sólo se mantuvo el monopolio del Banco de Seguros del Estado, para los contratos que celebren las personas públicas estatales, los relativos a los accidentes de trabajos y enfermedades profesionales y el contrato de seguro de fianza previsto por el artículo 503 de la Ley 15.903.

La Ley 17.296 de 2001, en su artículo 614, modifica la norma antes citada, reduciendo aún más el monopolio del Banco de Seguros. Establece: 

"Deróganse todas las disposiciones que establecen monopolios de contratos de seguros en favor del Estado y ejercidos por el Banco de Seguros del Estado (BSE) que se mantienen vigentes hasta la fecha, con excepción de las relativas a los contratos de seguros por accidentes de trabajo y enfermedades profesionales a que refiere la Ley N º 16.074, de 10 de octubre de 1989."

Desde la vigencia de la Ley 17.296, los contratos de seguro que únicamente pueden ser celebrados con el Banco de Seguros del Estado, son los contratos de seguros sobre accidentes de trabajo y enfermedades profesionales.

[2] Sin perjuicio de esta obligación principal, el asegurador está obligado también a rembolsar al asegurado los gastos efectuados para precaver o disminuir el daño. Artículo 668, inciso 2: 

“Los gastos hechos por el asegurado, para precaver o disminuir los daños son de cargo del asegurador, aunque excedan, con el daño sobrevenido el importe de la suma asegurada o hayan sido inútiles las medidas tomadas”

Por ejemplo: Un buque encalla. El dueño contrata la asistencia de un remolcador. No obstante, el buque naufraga. El asegurador debe, en este caso, además de indemnizar la pérdida del buque, rembolsar los gastos realizados para salvar el barco (Mezzera Álvarez, op. cit., § 86).

[3] Meilij, Manual de Seguros, p. 4.

[4] La Ley 16.426 deroga leyes anteriores: la Ley 3.935, artículos 1 a 7 y la Ley 7.975 artículos 1 y 2.

[5] El Banco de Seguros se creó por la Ley del 27 de diciembre de 1911, hubiéndosele atribuido monopolios por distintas leyes.

[6] Halperin, op. cit., p. 223 y ss..

[7] El art. 652 dispone: 

“La persona que hace un seguro se considera, que ha tratado para sí, no expresando la póliza que ha sido hecho por cuenta de un tercero”.El artículo 653 agrega: “El seguro hecho sin mandato ni conocimiento del asegurado, es nulo, si la misma cosa estaba asegurada por él, o por un tercero con facultades bastantes, antes de la época en que ha llegado noticia del asegurado, el seguro contraído sin su conocimiento (artículo 641).

[8] Bruck señala, con razón, que si fueran obligaciones civiles tendrían las cualidades de éstas: exigibilidad de la ejecución, ejecución forzada, daños y pena, como reacción del orden jurídico en caso de incumplimiento, pero el asegurador no tiene interés en demandar judicialmente su cumplimiento, porque una vez violadas, la situación de equilibrio en la relación asegurativa está destruida y a aquél le es innecesario porque está protegido en otra forma. Tampoco puede reclamar resarcimiento, porque éste supone la disminución patrimonial, que no existe en el caso; la ley – y el contrato – satisfacen al asegurador con otros medios: por la liberación total o parcial, definitiva o temporaria. En realidad, el asegurador se beneficia, no se perjudica. El incumplimiento daña al asegurado, nunca al asegurador, porque el cumplimiento se realiza en el propio interés del asegurado, que evita la pérdida de un derecho.

Al deber del asegurado no corresponde un derecho del asegurador porque no liga obligacionalmente a dos personas sino que establece una cierta conducta del tomador del seguro, como presupuesto para hacer valer su pretensión contra el asegurador. Halperin, op. cit., pp. 224 y 226.

[9] Halperin, op. cit., p. 227.

[10] La acción contra el causante puede prescribir si no se toman las medidas del caso, en el momento adecuado. De ahí que el asegurado esté obligado a interrumpir la prescripción, para no perjudicar la acción que el asegurador pudiera iniciar más tarde. Mezzera Álvarez, op. cit., § 87.

[11] Meilij, op. cit., pp. 35 y 36.

[12] Meilij, pp. 42-44

[13] Gamarra, Tratado de Derecho Civil Uruguayo, t. 15, pp. 199 y ss.

[14] Mezzera Álvarez, § 88.

[15] El inc. 3 del art. 642 prevé la posibilidad de que se pacte en contrario.

Cronograma y Manual Virtual de Derecho Comercial I

Exámenes de Comercial I

Leyes y decretos