Concepto de quiebra

Por Nuri Rodríguez Olivera y Carlos López Rodríguez

La expresión "quiebra" tiene diversas acepciones, según nos estemos refiriendo a ella en sentido económico o en sentido jurídico. A su vez, en sentido jurídico, se aplica tanto al proceso concursal de ejecución (también, llamado de ejecución colectiva) del patrimonio del comerciante, como al estado o situación jurídica en que se encuentra un comerciante a partir del dictado del auto de quiebra.

I. Concepto económico

Económicamente, se encuentra "en quiebra" aquel que habiendo recibido una prestación a crédito, no tiene a su disposición a su vencimiento, un valor suficiente y realizable para poder cumplir con la contraprestación acordada. Es un estado de desequilibrio entre los valores realizables y las prestaciones debidas[1].

El negocio de crédito se basa en la confianza. Quien efectúa la prestación actual tiene una expectativa de que, al tiempo de la contraprestación, quien la debe dispondrá de los bienes necesarios para poder satisfacerla. Se tiene confianza en el deudor por los bienes que posee actualmente y por los que puede producir, ya que cada individuo tiene una fuerza de producción económica como empresario o como trabajador.

Cuando la expectativa sobre la cual funciona el crédito resulta cumplida, el crédito funciona bien. Si la expectativa se frustra – ya porque no tenía fundamento real desde el principio o por causas sobrevinientes - se produce una perturbación en el crédito que provoca la quiebra.

En ese sentido, la quiebra ha sido concebida como un hecho patológico en el desarrollo de la relación crediticia: un efecto del anormal funcionamiento del crédito[2]. La quiebra económica constituye un estado anómalo en el patrimonio del comerciante, consistente en la insolvencia o en la iliquidez, que impide el pago de las obligaciones a sus respectivos vencimientos[3].

A. Insolvencia e iliquidez

La insolvencia y la iliquidez son estados en que se puede encontrar el patrimonio de una persona, que importan una quiebra en sentido económico. Quien padece una situación de insolvencia o de iliquidez, se encuentra en estado de quiebra económica pero ese estado no adquiere trascendencia jurídica, a menos que se produzca uno de los hechos que habilita a declarar la quiebra. En consecuencia, una persona puede presentar un estado de insolvencia o iliquidez, esto es encontrarse en quiebra económica, sin caer en quiebra jurídica. La quiebra será declarada cuando aparezca un índice revelador de ese estado y tal índice sea aceptado por la Ley como eficaz para provocar una declaración de quiebra.

1. Definición de insolvencia

Un patrimonio es insolvente cuando el monto de su pasivo supera la suma de los valores de su activo. La comprobación de la insolvencia requiere un estudio de la situación patrimonial del deudor, con la estimación del valor venal de cada una de las unidades de que se compone el activo y con la confrontación de la suma de esos valores con el estado del pasivo.

El insolvente no puede pagar su pasivo ni siquiera enajenando todos los bienes de su activo. El insolvente se encuentra, por lo tanto, en situación de quiebra económica.

2. Definición de iliquidez

El concepto de iliquidez es, también, un concepto económico. Una persona presenta una situación patrimonial de liquidez, cuando los bienes del activo disponible son, por lo menos, iguales al pasivo exigible a corto plazo. En el activo disponible, se incluyen efectivo y cuentas a cobrar.

El deudor tiene obligación de pagar sus deudas en dinero. El acreedor puede recibir del deudor alguna cosa en pago de su deuda, pero ello es una facultad del acreedor, nunca una obligación. La dación de bienes en pago constituye un modo anormal de cumplir las obligaciones, que requiere el consentimiento expreso del acreedor (artículo 1.490 C.C. y artículo 943 Código de comercio).

En consecuencia, si el deudor no puede pagar, en efectivo, sus deudas de exigibilidad inmediata o a corto plazo, su estado será de iliquidez y, por ende, también, de quiebra económica. Entonces, aun teniendo un patrimonio solvente, una persona puede estar en estado económico de quiebra, porque no basta la solvencia, es necesaria además la realizabilidad de los valores que constituyen el activo.

B. Incumplimiento

El incumplimiento es un hecho cuya determinación depende de los términos establecidos en la Ley o en el contrato. Se incumple con una obligación, cuando el deudor no realiza la prestación que constituye su contenido, en el momento y forma convenidos con el acreedor.

El incumplimiento es una omisión que - en determinadas condiciones - tiene relevancia jurídica como uno de los hechos que habilitan para pedir la quiebra. El incumplimiento que habilita la solicitud de quiebra es un incumplimiento calificado. El juez declarará la quiebra cuando lo solicite el acreedor que denuncie ese incumplimiento calificado.

II. Concepto jurídico

La expresión “quiebra” se aplica tanto al proceso concursal de ejecución del patrimonio del comerciante, como al estado o situación jurídica en que se encuentra un comerciante a partir del dictado del auto de quiebra.

A. La quiebra como estado

La quiebra coloca al fallido en una situación jurídica caracterizada, fundamentalmente, por la afectación de su capacidad, por una serie de prohibiciones.

El Código civil lo califica de incapaz relativo. El Código de comercio le prohíbe el ejercicio del comercio. Doctrinariamente se sostiene que el fallido no tiene legitimación para una serie de actos o negocios jurídicos.

En el estado de quiebra, el fallido es desapoderado de sus bienes, no pudiendo administrarlos ni disponer de ellos. Se ocupan sus bienes. Se clausura su comercio.

De este modo el estado de quiebra afecta no sólo al fallido sino, también, a terceros que con él han contratado.

El estado de quiebra incide sobre los negocios jurídicos celebrados por el fallido, pendientes de ejecución, alterando su normal cumplimiento. En cuanto a los negocios celebrados en el llamado período de sospecha – período anterior al auto declaratorio de quiebra - aun cuando estuvieren totalmente ejecutados, pueden ser anulados, en las condiciones establecidas por la Ley.

B. La quiebra como proceso

La quiebra es un proceso, esto es como enseñaba Couture, una secuencia de actos que se desenvuelven progresivamente con el objeto de resolver, mediante un juicio de la autoridad, el conflicto sometido a su decisión[8]. El conflicto que se somete a la decisión de los Tribunales es el latente entre acreedores y deudor para la recuperación de los créditos por los primeros. El proceso se inicia mediante el dictado de un auto judicial, denominado “declaración judicial de quiebra”.

Dayvière definía a la quiebra como la organización legal y procesal de la defensa colectiva de los acreedores, frente a la cesación de pagos de un comerciante, que se inicia por una declaración judicial y tiene por finalidad la liquidación única y general del patrimonio del deudor y su justa distribución entre los acreedores, bajo el régimen de igualdad[9].

1. Semejanzas con las ejecuciones individuales

El proceso de quiebra tiene, a la vez, los atributos del juicio ejecutivo, de los juicios de conocimiento, de los procesos de jurisdicción voluntaria o de los procesos de ejecución, según cual sea la etapa o incidente del proceso que se analice.

En cuanto a su consideración como proceso de ejecución, se señalan diversas semejanzas con los procesos de ejecución individuales. Así, por ejemplo, en el auto declarativo de quiebra el juez ordena la ocupación de todos los bienes del fallido, lo que reviste cierta semejanza con el embargo y secuestro que se decreta en la iniciación del proceso ejecutivo. El proceso de quiebra culmina con la venta judicial de los bienes ocupados, así como el juicio ejecutivo termina con la venta judicial de los bienes embargados.

2. Rasgos especiales de la quiebra como ejecución concursal

Naturalmente que la quiebra tiene muchos rasgos especialísimos que derivan de que es una ejecución colectiva.

Puede ser promovida por el juez de oficio y aun a propia iniciativa del deudor; en cambio la ejecución individual solo se promueve por la iniciativa del acreedor.

La quiebra abarca todos los bienes del acreedor, mientras que en el juicio ejecutivo sólo se permite embargar los bienes del deudor en cuanto sean necesarios para cubrir la deuda.

El procedimiento de quiebra alcanza con sus efectos al fallido y a todos los acreedores: a quienes comparecen en el proceso y a quienes permanecen ajenos a él. Los acreedores asumen el papel de “parte” pero con tantas peculiaridades que hay quienes discuten si realmente constituyen una parte en el juicio de quiebra. Según veremos, pueden actuar ya individualmente, ya a través de órganos como las juntas de acreedores o la junta de vigilancia.

En muchas etapas del proceso se percibe una actividad procesal de naturaleza administrativa, tendiente a la conservación de los bienes del deudor. Muchos de los incidentes y juicios nacidos en el proceso de quiebra, que forman parte de él, revisten naturaleza semejante a los juicios de conocimiento. Citamos, por ejemplo, las acciones reivindicatorias, las acciones revocatorias concursales, las controversias sobre créditos rechazados o modificados en las juntas de acreedores.

Sin embargo, el eje central del proceso de quiebra sigue siendo la ejecución colectiva de los bienes del fallido. La actividad administrativa o cognoscitiva que paralelamente se realiza, dentro del mismo proceso, cumple una función complementaria de la ejecución. Toda esa actividad sirve al fin de la ejecución.

 

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[1] Rocco, íd., p. 5/6. En el mismo sentido Mezzera Álvarez, Curso de Derecho Comercial, p. 9.

[2] Rocco, Il fallimento, p. 3-5.

[3] Ramírez, Derecho concursal español, la quiebra, p. 48.

[8] Couture, Vocabulario jurídico.

[9] Dayvière, Concordatos y quiebras, p. 129.

Manual On Line Comercial II

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