Contratos de adhesión

Por Carlos López Rodríguez

En la concepción clásica de la contratación mercantil, ambas partes acceden en igualdad de condiciones a la celebración del negocio y, en el ejercicio de la autonomía de su voluntad, convienen libremente entre sí las distintas cláusulas contractuales durante las tratativas preliminares. Los contratos de adhesión quiebran este paradigma. En ellos, la oferta es una voluntad manifestada previamente a la celebración del negocio y la aceptación no es el resultado de tratativas preliminares sino de la sumisión del co-contratante a las cláusulas predispuestas.

La masificación de los negocios y la globalización del comercio impiden formular individualmente cada uno de los contratos que se celebran. Las necesidad de racionalizar y disminuir los costos, tanto en tiempo como en dinero, conllevan a la pre-redacción de modelos y esquemas negociales. Esta modalidad negocial se documenta en contratos que la doctrina ha calificado como “de adhesión”, puesto que su destinatario carece, en general, de toda posibilidad de modificar sus términos. él no negocia el contrato sino que adhiere a sus cláusulas o desiste de su propósito de contratar.

El contrato de adhesión puede ser, a la vez, un contrato tipo o padronizado. El contrato tipo supone un formulario igual para todos quienes contratan con un proveedor de bienes o servicios. Las cláusulas se predisponen. Se le suelen adicionar condiciones generales. Éstas son reglas que uno de los contratantes agrega al contrato. Son predispuestas. Tienen que ver con la ejecución del contrato. Formalmente, pueden ser documentadas aparte, como un anexo que también se firma y que se declara conocer.

I. El contrato de adhesión entre comerciantes

Esta nueva forma de contratar acarrea problemas relacionados con el equilibrio contractual, por la desigualdad de posiciones de las partes, en el proceso formativo del contrato, que habilita la inserción de cláusula excesivamente onerosas para el adherente, con ventajas para el proponente y que son llamadas cláusulas abusivas. Como contrapartida, existen normas de orden público que no pueden ser renunciadas por las partes ni aun mediando su voluntad expresa y manifiesta en tal sentido. Así, por ejemplo, para evitar que en los contratos internacionales se pacte la aplicación de una legislación o de una jurisdicción, inconveniente para la parte más débil en la contratación, el apéndice del título final del Código Civil establece, en su artículo 2.403, establece que las reglas de competencia legislativa y judicial no pueden ser modificadas por la voluntad de las partes. Ésta sólo puede actuar dentro del margen que le confiere la Ley competente[17].

No es esta, sin embargo, la tendencia del Derecho internacional de fuente convencional moderno, según ya se vio.

La doctrina y la jurisprudencia han elaborado soluciones distintas para atenuar los efectos de los contratos de adhesión, en cuanto creen las referidas situaciones de injusticia y causen perjuicio a la parte más débil de la relación. No es el momento de desarrollarlas. Sólo diremos que quizás el criterio más adecuado es el que dispone la aplicación del principio de la buena fe, incorporado a nuestro Derecho positivo por el artículo 209 del Código de Comercio. Además, se ha entendido por la jurisprudencia que, en caso de duda, la cláusula dudosa se interpreta en contra del redactor.

II. El contrato de adhesión como relación de consumo

En la Ley de Relaciones de Consumo 17.250 se ha definido el contrato de adhesión pero con referencia a las relaciones entre proveedor y consumidor (art. 28):

Contrato de adhesión es aquél cuyas cláusulas o condiciones han sido establecidas unilateralmente por el proveedor de productos o servicios sin que el consumidor haya podido discutir, negociar o modificar sustancialmente su contenido.

En los contratos escritos, la inclusión de cláusulas adicionales a las preestablecidas no cambia por sí misma la naturaleza del contrato de adhesión.

El artículo 29 impone condiciones para su redacción:

Los contratos de adhesión serán redactados en idioma español, en términos claros y con caracteres fácilmente legibles, de modo tal que faciliten la comprensión por el consumidor.

En los artículos 30 y siguientes se crea un régimen para las cláusulas abusivas. El artículo 30 contiene una definición, señalando que es abusiva, toda cláusula que determine claros e injustificados desequilibrios entre los derechos y obligaciones de los contratantes, en perjuicio de los consumidores, así como aquella que viole la obligación de actuar de buena fe. Dice el artículo 30: 

“Es abusiva, por su contenido o por su forma, toda cláusula que determine claros e injustificados desequilibrios entre los derechos y obligaciones de los contratantes en perjuicio de los consumidores, así como toda aquella que viole la obligación de actuar de buena fe. La apreciación del carácter abusivo de las cláusulas no referirá al producto o servicio ni al precio o contraprestación del contrato, siempre que dichas cláusulas se redacten de manera clara y comprensible”.

El artículo 31 enuncia cláusulas abusivas, pero sin darle carácter taxativo:

“Son consideradas cláusulas abusivas, sin perjuicio de otras, las siguientes:

A. Las que exoneren o limiten la responsabilidad del proveedor por vicios de cualquier naturaleza de los productos o servicios, salvo que una norma  de derecho lo habilite o por cualquier otra causa justificada.

B. Las que impliquen renuncia de los derechos del consumidor.

C. Las que autoricen al proveedor a modificar los términos del contrato.

D. La cláusula resolutoria pactada exclusivamente a favor del proveedor. La inclusión de la misma deja a salvo la opción por el cumplimiento del contrato.

E. Las que contengan cualquier precepto que imponga la carga de la prueba en perjuicio del consumidor cuando legalmente no corresponda.

F. Las que impongan representantes al consumidor.

G. Las que impliquen renuncia del consumidor al derecho a ser resarcido o reembolsado de cualquier erogación que sea legalmente de cargo del proveedor.

H. Las que establezcan que el silencio del consumidor se tendrá por aceptación de cualquier modificación, restricción o ampliación de lo pactado en el contrato.

La inclusión de cláusulas abusivas da derecho al consumidor a exigir la nulidad de las mismas y en tal caso el Juez integrará el contrato. Si hecho esto, el Juez apreciará que con el contenido integrado del contrato éste careciera de causa podrá declarar la nulidad del mismo”.  

El Juez podrá declarar la nulidad de la cláusula y, en tal caso, debe integrar el contrato. Si el Juez aprecia que el contrato, sin la cláusula, carece de causa, puede declarar su nulidad. Ella será absoluta (art. 1.560 C.C.), lo que obliga a las partes a volver a la situación anterior al contrato nulo y “da también acción reivindicatoria contra terceros poseedores” (art. 1.565 C.C.).

III. Contratos padronizados

En los negocios internacionales, organismos privados y asociaciones gremiales, se dan reglas uniformes para su contratación. Hay gremiales internacionales de banqueros, aseguradores, empresas marítimas de navegación marítima y aeronáutica. Todos esos gremios, redactan fórmulas tipo para todos los contratos a celebrar por los agremiados y condiciones generales que regirán su contratación.

Los contratos padrón, “contrats-type” o “standard agreements” consisten, generalmente, en formularios en cuyo cuerpo principal constan las condiciones jurídicas generales de una contratación y en cuyos anexos constan aquellas condiciones de carácter más negocial. Generalmente, se encuentran vinculados al contrato de compraventa. Simplemente se requiere establecer las condiciones de precio, plazos, descripción del material vendido y especificaciones técnicas, sea vía postal, telex, fax o video-texto[18].

El contenido de un contrato de compraventa padrón puede ser, por ejemplo, el siguiente: preámbulo, estableciendo que las disposiciones que lo integran se aplican al contrato salvo estipulación en contrario; la definición del momento de formación del contrato; la definición de los diseños, proyectos y especificaciones técnicas; disposiciones referentes al embalaje; disposiciones referentes a la inspección del producto; disposiciones referentes a la trasmisión de riesgos; disposiciones referentes a la entrega; disposiciones referentes al pago; disposiciones referentes a la garantía dada por el vendedor; cláusula de exoneración de la responsabilidad por hechos de terceros o fuerza mayor; derechos en caso de rescisión; arbitraje y ley aplicable[19].

Según su fuente – esto es, según quién los elabore – y su ámbito de aplicación, se puede intentar la siguiente clasificación; contratos padrón multinacionales, asociativos e internacionales.

a. Contratos padrón asociativos

Los contratos padrón asociativos tienen su fuente en una asociación de profesionales comerciantes de un determinado ramo. Es el caso de la London Corn Trade Association[20].

Como fenómeno curioso, merece destaque la diferencia de redacción y estructura de los contratos padrón ofrecidos por las asociaciones profesionales. Así, los contratos padrón de la ORGALIME – que reúne países europeos ligados a la tradición jurídica romano-germánica - son breves, concisos y contienen reglas que no contienen más que un mínimo de generalidades. Por el contrario, los contratos padrón FIDIC – de inspiración en el Common Law – son largos, muy detallados e incluyen especificaciones inclusive respecto a hipótesis poco frecuentes[21].

b. Contratos padrón multinacionales

Asimismo, ha sido común que ciertas sociedades multinacionales, que han involucrado a industrias muy poderosas, elaboren contratos padrón a través de los cuales y sólo a través de ellos, establecen condiciones generales de venta. En determinados sectores económicos – como por ejemplo en el comercio de “commodities” – la utilización de fórmulas contractuales está tan difundida, que a las partes les resulta más cómodo manejarse con ellas. Si el comprador no quisiese acomodarse a uno de dichos contratos padrón, el vendedor difícilmente estará dispuesto a aceptar su posición. De esta forma, además de defender sus intereses frente a su cocontratante, la sociedad multinacional asegura la uniformidad en la contratación, para todas las empresas integrantes de su conglomerado económico[22].

c. Contratos padrón internacionales

Visto el buen resultado de los contratos padrón elaborados por los propios agentes económicos, algunos organismos internacionales o regionales, redactaron y propusieron su utilización, por aquellos que voluntariamente quisieran adherir. Entre estos organismos la comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa, ideó algunos contratos que establecían condiciones generales para la venta de equipamientos industriales, incluyendo su montaje. Esas condiciones llevan el n. 188, distinguiéndose diferentes tipos de contratos por las letras A, B, C, etcétera. Estos contratos son publicados por la O.N.U. y sus formularios son vendidos para el uso de las partes contratantes[23]. Cabe resaltar, asimismo, la participación de la Uncitral en la elaboración de contratos padrón[24].

 

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[17] En la Convención Interamericana sobre Derecho Aplicable a los Contratos Internacionales, C.I.D.I.P. V (México, 1.994) se ha modificado esta premisa. Ver Opertti Badán & Fresnedo de Aguirre, Contratos Comerciales Internacionales.

[18] Baptista, Dos contratos internacionais, p. 98.

[19] Este ejemplo está tomado del contrato padrón n. 188 elaborado por la Comisión Económica para Europa de las Naciones Unidas, para la venta de equipos industriales y maquinarias por exportación (Baptista, op. cit., p. 98; Zaragoza De Rovira, Estudo Comparativo sobre os contratos internacionais: aspectos doutrinários e práticos, Contratos Internacionais, p. 61).

[20] Los autores coinciden al recordar que ya a finales del siglo XIX, la London Corn Trade Association – asociación de comerciantes cerealeros constituida en 1877 que incluía entre sus objetivos incentivar la adopción de usos comunes y de incrementar la solución de sus litigios por la vía del arbitraje – había propuesto sesenta fórmulas tipo de contrato para su uso en la venta de granos.

Los contratos padrón propuestos por la London Corn Trade Association, con el tiempo, fueron sufriendo algunas adaptaciones. Hoy existen centenas de fórmulas distintas para la venta a término, para la venta por muestreo, para la venta a plazo y para cada uno de los varios tipos de cereales. Sin embargo, los modelos londinenses continúan siendo, en lo sustancial, universalmente aceptados – pese a las ligeras modificaciones añadidas por las asociaciones locales - en los principales centros cerealeros mundiales como Hamburgo, Chicago, Cleveland, Santos o Paranaguá

[21] Baptista, id. ibid..

[22] Castella, Negociação e formação de contrato internacional. Revista da Faculdade de Direito da Universidade de São Paulo, v. 84/85, p. 134.

[23] Baptista, op. cit., p. 135.

[24] Baptista, id. ibid..

 

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