Corredor

Por Nuri E. Rodríguez Olivera y Carlos E. López Rodríguez

I. Definición de corredor

El corredor es un sujeto que se especializa profesionalmente en la mediación entre la oferta y la demanda de bienes y servicios. El corredor es la figura personal que cumple con esa mediación. Fontanarrosa lo define como la persona que se interpone profesionalmente entre la oferta y la demanda de bienes para facilitar o promover la conclusión de los contratos.

El corredor es un colaborador del comerciante, cuya actividad se dirige a buscar interesados en contratar:

“No siempre el que desea vender, sabe o quiere o puede encontrar compradores y no siempre el que desea comprar se encuentra en condiciones de dirigirse a los que ofrecen lo que él necesita. Hay personas que por su conocimiento de los mercados se encargan de efectuar las negociaciones preliminares, que necesariamente preceden a todo contrato de alguna importancia; y cuando han aproximado las voluntades de los contratantes, allanando dificultades y procurando el acuerdo, dejan que los interesados concluyan directa y personalmente el negocio. De este modo ahorran tiempo y esfuerzo con esa labor de intermediación por lo cual tienen derecho a cobrar retribución.”

Interesa recalcar que el corredor no tiene representación de las partes que le encomiendan un negocio. No es mandatario. Sólo presta su concurso para lograr el acuerdo directo de los contratantes.

II. El corredor como comerciante

En doctrina se plantea la siguiente interrogante: ¿es comerciante el corredor? Se han sostenido varias posiciones.

A. Posición que considera que el no es comerciante

Son dos los argumentos para sostener que el corredor no es comerciante: el Código de Comercio (CCom) lo califica de auxiliar y el CCom en el art. 106 le prohíbe ejercer actos de comercio fuera del corretaje. Esta posición ha sido sustentada por Mezzera Álvarez

“El corredor, más que un verdadero comerciante, es un auxiliar de comercio... el corredor no es comerciante. Y no lo es por dos razones: porque el Código lo califica de auxiliar y no de comerciante y lo incluye en el Título III entre los ‘agentes auxiliares de comercio’. Y en segundo lugar porque el artículo 106 le prohíbe ejercer una actividad comercial cualquiera, lo cual sería absurdo si se tratara realmente de un comerciante.

B. Posición que considera que el corredor es un comerciante

Los argumentos para sustentar que el corredor es comerciante son los siguientes. El corredor es comerciante por aplicación de los arts. 1 y 7 del CCom. Si el corretaje es un acto de comercio y si todo el que ejerce el comercio por cuenta propia haciendo de ello su profesión habitual es comerciante, la consecuencia necesaria del razonamiento es que el corredor es comerciante. El corredor ejerce el corretaje en nombre y por cuenta propia. Él asume los riesgos del ejercicio del corretaje. Reiteramos, además, que no hay que confundir el corretaje, acto de mediación celebrado por el corredor por su cuenta, con el negocio que las partes quieren celebrar por medio del corredor.

La calificación del corredor como agente auxiliar no excluye que se la considere como comerciante. El CCom ha agrupado como auxiliares del comercio a una serie de figuras heterogéneas. Los factores y dependientes no son comerciantes, porque actúan por cuenta del principal. Otros como el acarreador o el transportador y el barraquero o administrador de depósito, aun cuando se les califique como auxiliares, son comerciantes. Todos ellos realizan por cuenta propia actos de comercio enumerados expresamente en el art. 7 y cumpliendo con todos los requisitos del art. 1[1].

La prohibición del art. 106, inc. 1, no significa impedir el ejercicio del comercio, sino limitarlo a una categoría de actos mercantiles: el corretaje. Se trata de un comerciante que, por la naturaleza particular de sus funciones, sólo puede explotar el único ramo de actividades mercantiles consentido por la Ley. Es un caso de incompatibilidad legal entre el ejercicio de un ramo del comercio y todos los demás, impuesta por motivos de interés del mismo comercio.

Si se reputa al corredor como un comerciante, le son aplicables todas las normas relativas a los comerciantes que no hayan sido modificadas, especialmente, en atención a la peculiaridad de su profesión[2]



[1] Fontanarrosa, Derecho Comercial Argentino, p. 411.

[2] Fontanarrosa, íd., p. 412.

 

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